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Historia del Arte (6). Obras clave y pautas para su comentario.

Apreciar, disfrutar y comentar obras de arte, debe comenzar por el conocimiento de las mismas y de las circunstancias bajo las cuales las crearon sus autores o las impulsaron sus comitentes.  Es necesario, pues, el estudio previo de las características generales de cada estilo artístico (y, dentro de él, de cada una de los artes concurrentes: arquitectura, pintura, etc.) en relación a los rasgos culturales, políticos y socioeconómicos que definen la época.  Para ello, se puede recurrir a los libros de texto, a manuales más específicos (sobre una época, un estilo, una determinada disciplina artística, etc.) o a páginas web como la que os propongo a continuación, que es un completo esquema de las características generales de los grandes estilos artísticos del mundo occidental (excluido el arte musulmán);  para acceder a ella, pincha en el siguiente enlace:

Evolución arte occidental

En la historia de las realizaciones artísticas, se destacan una serie de obras reputadas por sus valores intrínsecos, muchas de ellas, obras maestras de sus respectivos autores o épocas.  Muestran, vistas en una línea del tiempo, la evolución experimentada por los gustos, las técnicas, los fines y, en definitiva, por el lenguaje artístico, a lo largo de la Historia. Serán dos los criterios seguidos a la hora de realizar la selección de obras:

  • La importancia de cada una de ellas como representante de las características de un estilo, corriente artística o época.  En este caso, dicha obra podría ser considerada como modelo inicial a seguir, o bien como culminación de un estilo.
  • El valor innovador de una obra como clave en el cambio de un estilo a otro, de una época a otra.

A. El análisis de la obra de arte.

Analizar una obra de arte implica preguntarnos acerca de tres cuestiones básicas:

  • ¿Cómo mirarla?  Depende del tipo de arte que contemplemos (arquitectura, pintura, escultura) el que podamos adoptar un único punto de vista o varios, e incluso nos obligará a movernos, a rodearlo o a penetrarlo para contemplar su interior.
  • ¿Cómo interpretarla?  Ello dependerá de su función, del género, del tipo de lenguaje artístico en que se exprese,
  • ¿Cómo valorarla? A partir de su singularidad estética, de la época en que se realiza y del estilo correspondiente.

La obra de arte, como objeto que cumple una función y como vehículo de expresión de ideas, emociones y sentimientos, admite distintos niveles de análisis. Así, por ejemplo, si leemos una carta, en primer lugar obtenemos información más o menos útil; sería un primer nivel de análisis: aquel que busca información objetiva.  Además, en un segundo nivel, podemos apreciar en el texto corrección caligráfica y gramatical y, por lo tanto, en ello se refleja el gusto por lo “bien hecho”.  En tercer lugar, si conocemos las reglas del ritmo y la rima, podemos descubrir que está escrita en verso, lo que implica una belleza formal, que ya no es sólo pura corrección.  En un nivel de análisis superior, tras leer y disfrutar de la poesía de la carta, descubrimos que transmite mensajes que contienen ideas sublimes que se resaltan mediante el uso de metáforas y otras figuras literarias y muestran una belleza ideal.
Este ejemplo nos sirve para comprender que la obra de arte hay que valorarla a partir de todo el conjunto de elementos y técnicas que intervienen en ella para conseguir el fin o función que se propone y siempre desde la perspectiva de la época y la sociedad en que se crea.  Por tanto, para poder apreciarla convenientemente, es necesario poseer los conocimientos básicos necesarios para abordar un análisis completo y un comentario enriquecedor de la obra de arte.

1. Análisis de una obra arquitectónica

Al definir el concepto de arquitectura, quedan establecidas las líneas básicas de lo que será el análisis y el comentario de una obra arquitectónica.  En él se tendrán en cuenta, entre otros, la forma de los edificios, su función, su organización espacial y los materiales y sistemas constructivos empleados.  Pero también será importante valorar en qué medida el edificio o algunas de sus partes cumplen una función estética o decorativa y de qué forma lo hacen.  Por otro lado, en arquitectura hay otras dos cuestiones importantes a tener en cuenta: dado que los plazos de terminación de grandes edificios pueden ser largos, las características estilísticas pueden variar en el tiempo a medida que se van construyendo, reparando o manteniendo; y, en segundo lugar, ello nos obliga a considerar la obra arquitectónica como un ente vivo que, a diferencia de lo que ocurre con la escultura o la pintura, puede evolucionar con el tiempo.

Así pues, en el análisis de una obra arquitectónica nos centraremos en los siguientes aspectos:

  1. Tipología edificatoria, época o épocas de construcción y autor o autores.  Se determinará el tipo de edificio y la función para la que está concebido.  Habrá que relacionar la obra con la cultura material de la época y con las posibilidades técnicas con que cuenta el arquitecto.
  2. Planta del edificio y organización de los espacios interiores.  Se debe establecer su relación con la función para la que se proyecta el edificio.
  3. Sistema constructivo y materiales empleados: tipo de elementos de soporte y de elementos soportados.  Se deberá valorar el tipo de material y su adecuación a los elementos técnicos que forman la estructura del edificio.
  4. Fachada y/o alzado del edificio. Es decir, el aspecto y la organización de los volúmenes exteriores, destacando la parte frontal o de acceso principal al edificio (fachada).
  5. Aspectos decorativos.  Se analizará el papel de la decoración en el edificio, así como la utilización de materiales específicos para la misma o el recurso a otras artes (escultura, relieve, pintura, etc.)
  6. Estilo o estilos dominantes.  Se determinará a partir del análisis de los puntos anteriores y se valorará la existencia de antecedentes o influencias posteriores de la obra.

Veamos un ejemplo de como comentar el siguiente edificio:

Durham_Cathedral._Interior

El edificio cuyo interior estamos viendo en la imagen es un templo cristiano de planta basilical o de cruz latina (en principio, al no poder determinar con claridad si se trata de una iglesia románica o gótica, puesto que mezcla características, obviamos la asignación a un estilo concreto y pasamos al segundo punto del análisis) en la que el espacio se organiza longitudinalmente en función del centro de interés religioso, que se encuentra al final del mismo, en lo que sería el altar mayor del templo. Cuenta con tres naves, de las cuales, la central (en la imagen) es más ancha y alta que las laterales y es en ella donde, principalmente, se ubican los fieles, quedando las laterales para el tránsito durante la celebración.

El material de construcción es la piedra, bien trabajada y terminada, de la cual están hechos los grandes pilares cruciformes y columnas que van alternándose como principales elementos de soporte. Dichos elementos, son de un tamaño considerable, ya que sobre ellos recae el peso de una bóveda de crucería, también de piedra, compuesta por tramos cuatripartitos formados por arcos cruceros de medio punto, y separados por arcos fajones ojivales.

Sobre los arcos de medio punto que unen los pilares y columnas mencionados, observamos la presencia de una galería de arcos pareados, enmarcados por otro superior ciego, que dan acceso a un corredor o pasillo que parece ser una tribuna.  Por encima de ellos se insinúan vanos por los que entra luz al espacio de la nave central.  Se trata de un alzado tripartito (arquería, tribuna, ventanal) típico del arte románico.  

La decoración en el interior no parece muy profusa, reduciéndose a motivos lineales o de carácter geométrico (estrías, zig-zag, besantes, etc.) sobre columnas y arcos.  Cuenta con vidrieras decoradas en los ventanales que iluminan las naves laterales.

De todo lo anterior, podemos deducir que se trata de un edificio de transición entre el románico y el gótico;  la presencia de una bóveda de crucería sobre estructura románica, nos lleva a Inglaterra, a la Catedral de Durham, construida a mediados del siglo XII.  En esta época, asistimos en Europa a un gran crecimiento del comercio, de las ciudades y de la riqueza del grupo social más activo en la economía y en la sociedad urbanas: los burgueses.  Como reflejo de todo ello, surge la necesidad de construir edificios más ostentosos, más altos y luminosos, que sean, al mismo tiempo, vehículo de expresión de una nueva espiritualidad que busca la presencia divina en la luz y en las alturas, no en la penumbra y el recogimiento del Románico, como venía siendo hasta ahora.  El estilo que responderá a estas demandas será el Gótico, que se anuncia ya en la catedral de Durham, donde se recurre a soluciones constructivas, ya mencionadas arriba, que serán el fundamento de la nueva arquitectura gótica.

2. Análisis de una obra escultórica

Por las características que la definen y teniendo en cuenta que, como arte plástica que es, la escultura tiene una enorme variedad de posibilidades formales, ésta debe analizarse a partir de los siguientes puntos:

  1. Título, autor y época: Se trataría de enmarcar históricamente la obra para comentarla adecuadamente.
  2. Tema y género escultórico: Paso previo necesario para el análisis conceptual o del significado y la función de la obra.
  3. Análisis técnico: Qué materiales (internos y de revestimiento) y que técnica o sistema de trabajo se han utilizado en su elaboración.
  4. Análisis formal: Se valoran aspectos relacionados con las formas o elementos que componen la escultura, como por ejemplo el ritmo de la obra (relación entre huecos y bultos, entre sombras y luces),  cromatismo si lo hubiere, e identificación del punto de vista para el que se hace la obra (único o múltiple).
  5. Análisis conceptual: Significado de la escultura en sí misma o como parte de un conjunto mayor.  Es importante también identificar las fuentes en las que se inspira el autor.
  6. Estilo artístico: se establece finalmente el estilo en el que se inscribe la obra tratando de valorar en qué medida el autor sigue las directrices del estilo o se aleja de ellas.

Veamos, en primer lugar, el análisis de una escultura de busto redondo:

Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas: Grupo de Laocoonte y sus hijos. Grecia, período helenístico (s. I a.C.)

Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas: Grupo de Laocoonte y sus hijos. Grecia, período helenístico (s. I a.C.)

El grupo denominado “Laocoonte y sus hijos”  es una escultura de bulto redondo del período helenístico del arte griego (s. I a.C.).  Esta época se corresponde con el fin de la Polis como elemento sustentador de la vida política, económica y cultural griega. Tras las Guerras del Peloponeso, Grecia ha sido dominada y conquistada por los macedonios primero, y por los romanos después (finales del s. II a.C.)   Con el Imperio de Alejandro Magno, su cultura y su arte se difunden por Oriente, al tiempo que se enriquece también con aportes culturales de estos territorios.  Roma, que admira la superior cultura griega, asimila de forma inmediata el legado cultural y artístico de ésta, de tal manera que el helenismo será el eje fundamental en torno al cual gira el arte romano del los primeros siglos del imperio.

El tema de la obra es mitológico.  Representa al sacerdote troyano Laocoonte y a sus dos hijos, atacados por dos serpientes marinas enviadas por Atenea para evitar que éste revelara el auténtico propósito de los griegos con el regalo del caballo de Troya.  Tiene, pues, un significado doble, ya que si por un lado se reivindica la libertad del ser humano para tomar sus propias decisiones, por otro, queda claro que debe asumir un castigo terrible por rebelarse contra su destino.
Se trata de una obra en mármol, de una técnica de tallado exquisita y detallista, capaz de obtener una imagen de intenso movimiento y gran realismo.

Su composición es piramidal, a partir de varias líneas que convergen en la cabeza de Laocoonte, alguna de ellas virtuales, como la que une las miradas de los tres protagonistas. Todo el conjunto está dotado de un intenso dramatismo que se resalta con las contorsiones de los cuerpos y se manifiesta de forma terrible en el rostro del sacerdote, en el que se observa una expresión de máximo dolor ante la visión de la muerte de sus hijos por las serpientes. Y todo ello, en el momento de máxima tensión muscular, visible gracias al perfecto conocimiento y tratamiento de las anatomías, como solía ser habitual en el período helenístico.  Aunque no es estrictamente una obra para ser vista de frente, predomina este enfoque.

Fue una obra que ejerció una enorme influencia tras su redescubrimiento en época renacentista, entre otros, sobre autores como Miguel Ángel o el Greco. Además, el rostro del Laoconte se utilizará posteriormente como modelo del mártir cristiano por su expresión de dolor y agonía.

A continuación, el análisis de una escultura en relieve, tomado de Manuel Martín García (algomasdearte.blogspot):

Relieve de la duda de Santo Tomás, en los pilares del claustro de Santo Domingo de Silos - Siglo XI.

Relieve de la duda de Santo Tomás, en los pilares del claustro de Santo Domingo de Silos – Siglo XI.

Las duda de Santo Tomás es una obra escultórica románica, realizada a finales del siglo XI y se encuentra en el Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos).

Es un relieve realizado en piedra de temática religiosa. Representa el momento en que Tomás, uno de los apóstoles de Jesús, mete la mano dentro de la llaga de su maestro para acabar con las dudas sobre su resurrección; y lo hace en presencia del resto de los apóstoles.

Podemos observar en esta obra las características de la escultura románica. Según la ley de la adecuación al marco, las figuras no sobresalen del arco de medio punto que inscribe la composición; se trata de un relieve plano en el que no destacan los volúmenes de los cuerpos; los ropajes, los rostros, las manos y los pies están representados de una forma bastante esquemática y geométrica; las figuras aparecen superpuestas en varios niveles sin dar sensación de profundidad, lo que indica una falta de interés o de destreza para representar la perspectiva; No existe ningún tipo de relación o comunicación entre los personajes, todos los apóstoles aparecen inexpresivos y en la misma postura hierática; todos tienen rostros bastante parecidos (isocefalia); finalmente, debe destacarse el tamaño mayor de figura de Jesús (jerarquía de tamaños) para indicar su importancia.

Este relieve forma parte de un ciclo dedicado al tema de la pasión y Resurrección de Cristo que se encuentra en el claustro, o patio porticado adosado a la iglesia del monasterio, destinado al rezo, al descanso y a la reflexión de los monjes. Los relieves, por tanto, no tenían una función decorativa, sino fundamentalmente didáctica y ejemplarizante para los monjes que los contemplaban.

El ciclo de los relieves que decoran los machones del claustro del Monasterio de Silos se completan con los dedicados a la Anunciación y al Árbol de Jesé, realizados por otro maestro ya en el siglo XII, que suponen un paso hacia el naturalismo del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago y el arte Gótico.

3. Análisis de una obra pictórica

Ante una obra pictórica que queremos comentar, hay que tener en cuenta una serie de aspectos que, en buena medida, dependen de la época y del estilo artístico, así como del mensaje que transmiten.  Son los que se exponen a continuación:

  1. Título, autor y época: se trataría de enmarcar históricamente la obra y dotarla de un contexto que nos ayude a comentarla, especialmente desde el punto de vista técnico y estilístico.
  2. Tema, género pictórico y función de la obra: tras una atenta observación, estableceremos el tema a través de aquellos elementos de la obra más directamente expresivos, aquellos que nos transmiten un cierto mensaje (que puede ser claro y directo o bien oculto e indirecto) gracias al cual clasificaríamos la obra dentro del género correspondiente.  Este análisis nos muestra también la función que desempeña o pretende desempeñar dicha obra.
  3. Técnica y materiales utilizados por el artista: evaluaríamos a través de ellos la mayor o menor perfección técnica y la adecuación de los materiales con el objetivo que se pretende el autor.
  4. Dibujo y color: estableceremos si en la obra predomina lo pictórico sobre lo lineal o viceversa, es decir, si la tónica la da el color o el dibujo.  En cualquier caso, analizaremos los colores utilizados y la precisión o difusión del dibujo.
  5. Composición: determinaríamos la disposición de las figuras y los elementos “volumétricos” dentro del cuadro, tratando de deducir la intención que busca el artista con ello.
  6. Espacio y luz: En este punto analizaremos cómo se representa el espacio, si utiliza la perspectiva u otro medio para conseguir profundidad o si se trata de una pintura que representa solo superficies.  Si el cuadro tiene profundidad, observaremos cómo es tratada la luz y el papel que juega en la representación.
  7. Estilo artístico: Es la conclusión final, mediante la cual adjudicamos la obra a un estilo, corriente o escuela determinada, valorando su originalidad o las influencias recibidas y justificando todo ello mediante las ideas antes enunciadas.

Vayamos ahora con el modelo de comentario de una obra pictórica, en este caso, la Familia de Carlos IV de Goya:
Goya - Familia de Carlos IV

En primer lugar (aunque esto no tenemos por qué aseverarlo desde el iniciola obra de Goya aquí expuesta es el retrato de la familia de Carlos IV, y se corresponde, por tanto, con la época de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX (esto lo sabemos por la asignatura de Historia de España, y es que es bueno siempre echar mano de otras materias), que coincide, en términos artísticos, con el Neoclasicismo.  La Ilustración había impulsado en Europa y América, una nueva manera de ver el mundo, basada en la razón.  Será el triunfo del intelecto racional sobre las creencias irracionales asociadas al oscurantismo religioso, de la ciencia sobre la superstición, y de la libertad sobre el absolutismo.  Todo ello se reflejará en el arte, bien mediante la asunción directa de los modelos racionales por excelencia: los clásicos; bien mediante una respuesta libre y crítica allí donde perviva la irracionalidad medieval dominante, como forma de lucha (España), o donde la libertad adquiera mayor relieve (Inglaterra).
Pasando a los aspectos conceptuales de la obra, diremos, como ya mencionamos anteriormente, que pertenece al género del retrato, en el que los miembros de la familia del rey de España posan en actitud distendida y familiar (valga la redundancia) junto al propio autor, que se sitúa en una zona de semipenumbra, al estilo de Velázquez en Las Meninas. La función del cuadro es, por lo tanto, registrar de forma oficial o dar fe, en presencia del testigo (el propio Goya), de los miembros de la familia real, por lo que todos van vestidos de forma elegante, con ocasión de la reunión, pero sin los símbolos del poder (cetros, coronas, capas de armiño, etc.)  Al tratarse de un cuadro oficial, la futura esposa del que sería rey, Fernando VII, gira la cabeza para que no se le pueda identificar.
Se trata de un lienzo de grandes dimensiones pintado al óleo, lo que permite conseguir brillos y matices que resaltan el lujo y la calidad de las prendas y joyas que portan los retratados.  La técnica de la pincelada es suelta y brillante, y contribuye al efecto, antes enunciado, de hacer resaltar ropajes y complementos.  En relación con esto último, como era típico en Goya, pero al contrario de lo normal en la época del Neoclasicismo, en la representación de las figuras el color (que incluye gamas de tonos muy vivos) se impone sobre la línea.
La composición nos ofrece una visión del grupo en varias líneas, destacando en la primera los miembros más importantes (El rey y la reina junto a los infantes, de los cuales se adelanta Fernando, el heredero de la corona), en la segunda los hermanos del rey y los esposos de los infantes, para terminar con el último personaje, que es el propio Goya. No existe un fondo especialmente espacioso, sino que aparece la pared muy próxima con dos grandes cuadros colgados en ella.  La luz es frontal y realza las figuras más importantes, con zonas de sombra que permiten oscurecer a otras figuras menos relevantes al tiempo que el fondo oscuro de la izquierda permite visualizar a Goya y el lienzo del retrato.

B. Una selección de obras maestras de la Historia del Arte.

Destaquemos, pues, algunos hitos en la historia del Arte que os pueden servir también para ir elaborando un dossier comentado (según los modelos antes expuestos) de obras clave en la historia del Arte y cuyas pautas de elaboración se recogen al final de la serie de imágenes.

  • Prehistoria y primeras civilizaciones: Arte mueble y rupestre del Paleolítico, Megalitismo (Neolítico y Edad del Bronce), Egipto y Mesopotamia.

Bisonte herido. Cueva de Altamira (Cantabria)

Bisonte herido. Cueva de Altamira (Cantabria) Arte rupestre del Paleolítico Superior.

Venus de Willendorf. Paleolítico Superior.

Venus de Willendorf. Arte mueble del Paleolítico Superior.

Crómlech de Stonehenge (Gran Bretaña). Edad del bronce (c. 2000 - 2.500 a.C.)

Crómlech de Stonehenge (Gran Bretaña). Edad del bronce (c. 2000 – 2.500 a.C.)

Pirámides de Gizah. c. 2800 a.C. (Egipto).

Pirámides de Gizah. c. 2800 a.C. (Egipto).

Ramesseum. Tebas. Egipto (c. 1.400 a.C.)

Ramesseum. Tebas. Egipto (c. 1.400 a.C.)

Triada del faraón Mikerinos (c. 2.800 a.C.)

Triada del faraón Mikerinos (c. 2.800 a.C.)

Sheik el Beled (El Alcalde del Pueblo). Egipto, c. 2.500 a.C.

Sheik el Beled (El Alcalde del Pueblo). Egipto, c. 2.500 a.C.

Busto de la reina Nefertiti. Egipto, período de Tell el Amarna (s. XIV a.C.)

Busto de la reina Nefertiti. Egipto, período de Tell el Amarna (s. XIV a.C.)

Frescos de la tumba de Amenemhet III. Egipto, s. XV a.C.

Frescos de la tumba de Amenemhet III. Egipto, s. XV a.C.

Leona herida. Asiria, c. 900 a.C.

Leona herida. Asiria, c. 900 a.C.

  • Grecia y Roma.

Kuros de Anavyssos. Grecia, período arcaico (s. VI a.C.)

Kuros de Anavyssos. Grecia, período arcaico (s. VI a.C.)

Templo de Poseidón. Paestum (Sur de Italia/Magna Grecia). S. VI a.C.

Templo de Poseidón. Paestum (Sur de Italia/Magna Grecia). S. VI a.C.

Fidias: las Parcas. Frontón Oriental del Partenón. Grecia, período clásico (s. Va.C.)

Fidias: las Parcas. Frontón Oriental del Partenón. Grecia, período clásico (s.V a.C.)

Polícleto: el Doríforo (portador de lanza). Grecia. período clásico (s. Va.C.)

Polícleto: el Doríforo (portador de lanza). Grecia. período clásico (s. V a.C.)

Erecteion y balcón de las cariátides, en la Acrópolis de Atenas. Grecia, período clásico (s. V a.C.)

Erecteion y balcón de las cariátides, en la Acrópolis de Atenas. Grecia, período clásico (s. V a.C.)

Teatro de Epidauro. Grecia (s IV a.C.)

Teatro de Epidauro. Grecia (s IV a.C.)

Galo suicidándose. Período helenístico. S. II a.C.

Galo suicidándose. Período helenístico. S. II a.C.

Retrato de Lucio Junio Bruto. Roma c. 300 a.C.

Retrato de Lucio Junio Bruto. Roma c. 300 a.C.

Relieves del Ara Pacis. Roma, s. I d.C.

Relieves del Ara Pacis. Roma, s. I d.C.

Panteon de Agripa. Roma, s. I d.C.

Panteon de Agripa. Roma, s. I d.C.

Coliseo Flavio. Roma, s. I d.C.

Coliseo Flavio. Roma, s. I d.C.

Pont du Gard. Roma, s. II d.C.

Pont du Gard. Roma, s. I d.C.

Mosaico de Alejandro en la batalla de Issos. Casa del Fauno (Pompeya). Roma, s. II a.C.

Mosaico de Alejandro en la batalla de Issos. Casa del Fauno (Pompeya). Roma, s. II a.C.

Frescos de la Villa de los Misterios (Pompeya). Roma, s. I a.C.

Frescos de la Villa de los Misterios (Pompeya). Roma, s. I a.C.

Arco de Triunfo del Emperador Constantino. Roma, s. IV.

Sarcófago de Junio Basso. Arte tardorromano/paleocristiano. S. IV.

  • Arte Medieval: Arte cristiano de Oriente (Bizantino) y de Occidente (paleocristiano, prerrománico, románico y Gótico), y arte musulmán.

Basílica de Santa Sabina (Roma). Arte Paleocristiano, s. V.

Basílica de Santa Sabina (Roma). Arte Paleocristiano, s. V.

Basílica de Santa Sofía (Constantinopla). Arte Bizantino, s. VI.

Basílica de Santa Sofía (Constantinopla). Arte Bizantino, s. VI.

Mosaico de la emperatriz Teodora en la basílica de San Vital (Rávena). Arte bizantino, s. VI.

Mosaico de la emperatriz Teodora en la basílica de San Vital (Rávena). Arte bizantino, s. VI.

Iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora). Arte Visigodo, finales del s. VII.

Iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora). Arte Visigodo, finales del s. VII.

Santa María del Naranco (Oviedo). Arte Asturiano, mediados del s. IX.

Santa María del Naranco (Oviedo). Arte Prerrománico Asturiano, s. IX.

San Sernin de Toulouse. Románico, s. XI.

San Sernin de Toulouse. Románico, s. XII.

Alzado interior de la catedral de Santiago de Compostela. Románico, s. XII.

Alzado interior de la catedral de Santiago de Compostela. Románico, s. XII.

Relieve de los discípulos de Emaús en el Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Románico, s XII.

Relieve de los discípulos de Emaús en el Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Románico, s XII.

Pórtico de la Gloria. Catedral de Santiago de Compostela. Arte Románico, s. XII.

Pórtico de la Gloria. Catedral de Santiago de Compostela. Arte Románico, s. XII.  Autor: Maestro Mateo.

Pantócrator del ábside de Sant Climent de Tahull. Románico, s. XII.

Pantócrator del ábside de Sant Climent de Tahull. Románico, s. XII.

Catedral de Durham (Inglaterra). Transición del Románico al Gótico, 1ª mitad del s. XII.

Catedral de Durham (Inglaterra). Transición del Románico al Gótico, 1ª mitad del s. XII.

Pórtico Real de la Catedral de Chartres. Gótico primitivo, finales del siglo XII.

Pórtico Real de la Catedral de Chartres. Gótico primitivo, finales del siglo XII.

Catedral de Notre Dame de Paris. Gótico, finales del s. XII.

Catedral de Notre Dame de Paris. Gótico, finales del s. XII.

Catedral de Siena. Gótico Italiano, S. XIII.

Catedral de Siena. Gótico Italiano, S. XIII.

Sainte Chapelle de Paris. Gótico, s. XIII.

Sainte Chapelle de Paris. Gótico, s. XIII.

Ángel de la Sonrisa de la Catedral de Reims. Gótico pleno, s. XIII.

Ángel de la Sonrisa de la Catedral de Reims. Gótico pleno, s. XIII.

Catedral de Burgos. Gótico castellano de influencia francesa, siglo XIII.

Catedral de Burgos. Gótico castellano de influencia francesa, siglo XIII.

Colegiata de Santa María del Mar (Barcelona). Gótico catalano-balear, s. XIV.

Colegiata de Santa María del Mar (Barcelona). Gótico catalano-balear, s. XIV.

La Visitación. Giotto di Bondone. Pintura italiana del "Trecento" (comienzos del s. XIV)

La Visitación. Giotto di Bondone. Pintura italiana del “Trecento” (comienzos del s. XIV)

El matrimonio Arnolfini. Jan Van Eyck, 1434.

El matrimonio Arnolfini. Jan Van Eyck, 1434.

Mezquita de Córdoba. Arte hispanomusulmán, siglos VIII a X.

Mezquita de Córdoba. Arte hispanomusulmán, siglos VIII a X.

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Alhambra de Granada. Patio de la Alberca o de los Mirtos

Dossier de obras de arte.  Pautas para su elaboración.

Recordamos, por último, las pautas para la confección del dossier de obras de arte comentadas que se debe entregar antes del final del curso:

  • Las obras se organizan por períodos artísticos y por disciplinas (arquitectura, escultura y pintura, principalmente). Conviene reseñar algunas ideas sobre el contexto histórico (político, económico, social) y cultural de cada época, así como algunos rasgos generales de su arte.  No se debe exceder nunca la cara de un folio.
  • La imagen de la obra y su comentario deben ir en la misma cara (o diapositiva si se trata de una presentación digital), la primera en la mitad superior, y el análisis y comentario correspondiente en la inferior; Si fuera preciso, podría continuarse por la cara posterior del folio, pero sin superar la mitad de la misma.
  • Se valorará la elección de las imágenes, tanto por su calidad como por la medida en que son representativas de su época.
  • El texto del análisis y comentario de cada obra deberá incluir términos específicos del vocabulario artístico utilizados con propiedad.  Se valorará su corrección y claridad expositiva.
  • La información complementaria (datos concretos, anécdotas o cualquier otra información que se considere relevante para entender la obra) ocupará la parte posterior de la hoja, pero nunca se extenderá más allá de dicha cara del folio.

Si hubiera cualquier duda, utilizad los comentarios del blog para plantearla, o me la exponéis en clase.

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