RSS

Geografía de España (4): Los medios y los recursos naturales.

El medio natural se define como la concreción física de la interrelación de los distintos elementos (tanto vivos como inertes) presentes en la Biosfera. Dicha interrelación es la base de un sistema en el que cualquier cambio en alguno de sus elementos genera cambios en los demás.

La forma o aspecto con el que dicho medio se muestra ante nuestra vista sería el paisaje natural. En él, la actividad humana no habrían modificado sustancialmente sus rasgos primigenios y no se podría individualizar ningún elemento cuya génesis se deba exclusivamente a dicha actividad humana o antrópica.

imgp3749

Parque Natural de Redes (Asturias)

Así pues, el ser humano, que incialmente se comporta como uno más de dichos elementos, se ha llegado a convertir, no obstante, en uno de los agentes que más transformaciones produce en el medio. Ello es debido, principalmente, a la utilización de muchos de los elementos presentes en la naturaleza, como recursos para la subsistencia o la realización de diversas actividades por parte de las sociedades humanas. El uso, para ello, de una tecnología cada vez más sofisticada, cuyo impacto medioambiental es más que evidente, ha tenido como consecuencia principal la transformación de la mayor parte de los medios naturales del mundo. Tanto es así que, recientemente, ha quedado constatado el paso a una nueva era geológica dentro del período Cuaternario denominada Antropoceno, que viene a suceder al Holoceno y que supone la confirmación de la enorme dimensión de la huella que el ser humano ha dejado ya sobre el planeta.

Playa de Azkorri (Vizcaya)

Paisaje costero producto de la acumulación (en playa y acantilados) de desechos de la siderurgia. Playa de Azkorri – Vizcaya

A primera vista, en un paisaje natural destacan especialmente los elementos que tienen que ver con el relieve y con la vegetación. Esta última es la que aporta un mayor grado de diversidad a los paisajes y se distribuye de acuerdo con el clima reinante en cada zona. Por ello, éstos se clasifican en función del medio bioclimático en el que se desarrollan.

Así, en España, nos encontramos con cuatro grandes tipos de paisajes naturales:

  • El paisaje oceánico, en el norte y noroeste peninsular.
  • El paisaje mediterráneo, en el interior, sur y este peninsulares.
  • El paisaje de montaña, en las zonas por encima de los 1200 metros de altitud de la península.
  • El paisaje canario, el más variado de todos, en las Islas Canarias.

A continuación se muestra un esquema de las características de los diversos componentes de dichos paisajes:

esquema medios naturales españa.PNG

1. La historia de los recursos naturales y la transformación del territorio peninsular.

Durante milenios, el ser humano habitó el planeta sin apenas dejar huella en él.  Se adaptaba a una naturaleza que, en mayor o menor medida, le ofrecía lo necesario para su subsistencia.  Esa forma de vida, no obstante, conllevaba peligros de todo tipo y una inseguridad permanente. Al integrarse en la naturaleza, el homo sapiens lo hacía como predador, pero también como posible presa, por lo que, en cuanto dispuso del desarrollo cultural necesario y la tecnología precisa, éste dio el paso a la llamada economía productiva.  Se conoce a este período con el nombre de Neolítico y en él se desarrollaron las primeras actividades de producción económica (la agricultura y la ganadería) basadas en la explotación de unos recursos naturales mediante la utilización de técnicas específicas y, en definitiva, en la transformación del entorno natural en el que vivían aquellos grupos humanos.  El aumento de la seguridad y la regularidad en el aporte de nutrientes crearon las condiciones para que se produjeran dos importantes efectos de carácter geográfico:  el aumento de la población y la creación y difusión de asentamientos estables.

La aparición de los metales sirvió para impulsar dos actividades económicas recién surgidas: el comercio y la artesanía;  así como para poner en valor lo que, a partir de ahora, vamos a denominar recursos naturales*, en especial, el suelo y las  materias primas minerales.  La concentración de artesanos, comerciantes, agricultores, sacerdotes y gentes de otros oficios, en determinados lugares, dio origen a la aparición de las primeras ciudades que, con el tiempo, se convertirían en centros de control (gobierno), organización y explotación del territorio, así como en importantes focos de producción y consumo.  Todo este proceso dura, según los lugares, entre unos 3.000 y 5.000 años y tiene como principal consecuencia de carácter geográfico, la transformación radical de los paisajes naturales en los territorios afectados, que acabarían convirtiéndose en paisajes humanizados.

En la península Ibérica, el Neolítico se expande desde el Mediterráneo (a cuyas costas llega hacia el 6.000 a.C.) hasta alcanzar la práctica totalidad del territorio en el 2.500 a.C.  El predominio de la práctica ganadera, unido a las características del medio natural mediterráneo (con un frágil equilibrio ecológico establecido tras el final de la última glaciación), tuvieron un gran efecto transformador en el paisaje vegetal peninsular.  Las primeras ciudades surgieron ya en el primer milenio a.C., en relación a los asentamientos comerciales de fenicios y griegos en la costa mediterránea y suratlántica.  Sin embargo, será la irrupción de Roma en la península, tras las Guerras Púnicas, la que provocará, mediante una exhaustiva explotación de los recursos naturales, una intensa deforestación y degradación ecológica del territorio, que irán  acompañadas de la introducción de nuevas especies vegetales que se irán integrando paulatinamente en el nuevo paisaje vegetal hispano.

Durante la Edad Media, la Reconquista y los procesos de repoblación de las regiones del interior, también responden, en esencia, a una búsqueda de recursos (especialmente suelo agrícola o pastos para el ganado) que modificarán, más modestamente que en época romana, el medio natural peninsular.  Habrá que llegar a la Edad Moderna para asistir al siguiente capítulo de deforestación y modificación del paisaje vegetal, esta vez debido, en buena medida, a la tala de los viejos bosques de robles de la España húmeda para obtener la madera necesaria para la construcción de la ingente flota que dio a España el dominio de los mares durante casi dos siglos.

Finalmente, ya en el siglo XIX, será la revolución industrial, tardía pero efectiva, la que aseste un golpe definitivo a la vegetación primaria en España.  Vino de la mano de un aumento de la población que, en primera instancia, se tradujo en una ocupación masiva de nuevas tierras para el cultivo, que redujo la ya de por sí menguada cubierta vegetal;  después, la consolidación del proceso de urbanización, hizo aumentar la demanda de suelo y de recursos de todo tipo que, mayoritariamente, procedían del propio territorio.  Por último, la expansión del ferrocarril, con la gran demanda de minerales y madera que llevaba aparejada,  dieron la puntilla al paisaje vegetal español autóctono.

Así pues, antes de que comenzara el pasado siglo, España era un territorio desolado, sin árboles y con los recursos exhaustos después de dos milenios de explotación extensiva de los mismos. A la política de reforestación emprendida por el estado y la puesta en valor de nuevos recursos en relación con las nuevas actividades económicas, se unió el éxodo rural, que supuso el abandono de tierras de cultivo marginales (de nuevo, ocupadas por la vegetación natural) para devolver, durante el siglo XX, a España, parte de la cubierta arbórea perdida y una cierta activación de su economía (con el parón correspondiente a la Guerra y Posguerra Civil) que se mantuvo hasta finales del mismo, al tiempo que el país se urbanizaba a marchas forzadas y se producía un crecimiento y una redistribución espectacular de la población.

Una visión más detallada de lo que ha supuesto el siglo XX en la transformación del paisaje natural y humano español, se puede leer en el documento elaborado por el Instituto Geográfico Nacional.  Pincha sobre el mapa para acceder a él.

Hoy en día, España afronta nuevos retos en relación a su población, (en proceso de envejecimiento evidente), a su estructura económica (en plena crisis del modelo productivo) y a los recursos necesarios para garantizar el mantenimiento de la actividad económica y el nivel de vida, especialmente si hablamos de recursos hídricos y energéticos.

2. Los recursos naturales y su importancia en la España actual.

Así pues, hemos visto la importancia de los recursos como base de las actividades económicas, como factor de asentamiento y expansión de la población y, por último, como principal agente de transformación del paisaje.  Su estudio sirve de enlace entre la geografía física y la geografía humana (principalmente demográfica y económica), por lo que es importante comprender de qué forma se produce la interacción entre el ser humano y el medio natural y qué resultados y efectos secundarios tiene.

Habremos de entender por recurso natural, cualquier sustancia o materia que sirve para satisfacer alguna necesidad humana.  Desde una perspectiva económica, podemos distinguir entre recursos abundantes, cuya utilización no requiere prácticamente ningún tipo de intervención de la tecnología  (dependiendo de los lugares, podrían ser el aire, el sol, el agua, etc.);  y los recursos escasos, que son aquellos para cuya extracción y/o aprovechamiento se requiere el concurso de técnicas más o menos complejas y, por lo tanto, tienen una consideración económica por ser la base de algunas de las principales actividades económicas.  Hablando de recursos naturales, solo estos últimos serán objeto de nuestro estudio.

En España, además de los suelos, sustento de las actividades agropecuarias y forestales, y de las materias primas (materias que mediante una transformación específica dan lugar a productos elaborados), base de las actividades productivas,  hay dos tipos de recursos naturales que, desde un punto de vista económico y estratégico, resultan absolutamente cruciales: los llamados recursos hídricos (el agua) y los recursos energéticos (las fuentes de energía).  En ambos casos, España no dispone ni de la cantidad suficiente (especialmente en cuanto a fuentes de energía) ni de un reparto homogéneo de los mismos (en el caso del agua), por lo que se necesita poner en marcha un sistema para su planificación y gestión, por un lado, y de distribución y abastecimiento, por otro.

2.1.- Los recursos hídricos:

El regadío agrícola es el principal consumidor de agua en España (80%), seguido a gran distancia del consumo doméstico, industrial, urbano, etc.  En total, entre 35.000 y 40.000 Hm3/año.  Si tenemos en cuenta que la cantidad final de agua disponible (procedente en su mayor parte de las precipitaciones) asciende a un volumen de entre 40.000 y 45.000 Hm3/año, podemos afirmar que la relación entre la demanda  y la disponibilidad de agua se halla equilibrada.  A dicha relación se le denomina Balance Hídrico Anual.

Contraembalse de Tajo de la Encantada (Málaga)

Sin embargo, los fuertes contrastes de precipitación entre unas cuencas hidrográficas y otras, dan lugar a la existencia de importantes déficits en unas regiones, mientras otras son ampliamente excedentarias, por lo que será necesario construir grandes y costosas obras hidráulicas para regular los recursos hídricos (embalses, canales, trasvases) y para optimizar la calidad del agua (plantas potabilizadoras y plantas depuradoras).

Llevarlas a cabo supone contar con una política hidráulica que debe regular y gestionar los recursos mediante una serie de actuaciones en el marco legal (Ley de Aguas) y en la planificación (Planes hidrológicos de Cuenca* y Plan Hidrológico Nacional*.)

2.2.- Las fuentes de energía:

Como país con un alto índice de desarrollo humano, España requiere de grandes cantidades de energía para mantener su actividad económica y su crecimiento.  Sin embargo, su modelo productivo, al igual que el de otros países, se basa en el consumo de grandes cantidades de combustibles fósiles como el carbón y, sobre todo el petróleo y el gas natural, fuentes de energía de las que España no produce más que una pequeña cantidad.  Es por ello, que el mercado energético español se caracteriza por un fuerte desequilibrio y la gran dependencia del exterior.

Caballete de extracción petrolífera en Ayoluengo (Burgos)

Dentro de las principales fuentes de energía primaria (obtenidas en la naturaleza de forma directa), podemos establecer dos grandes grupos:
a) Las llamadas Fuentes de Energía Clásicas (carbón, petróleo, gas natural, fisión nuclear y energía hidráulica), cuyo uso viene siendo común desde hace muchas décadas y, salvo la hidráulica, emiten residuos contaminantes y no son renovables, es decir, existe una cantidad fija de ellas y se agotarán a medio o largo plazo.
b) Las llamadas fuentes de energía alternativas (solar, eólica, biomasa, geotérmica y maremotriz) se basan en la utilización de recursos inagotables o renovables, son limpias y, si se desarrolla finalmente una tecnología adecuada, resultarían muy baratas.
Por tanto, estas últimas deben ser la base de la reactivación económica de España en el futuro, en que, cumpliendo con las exigencias del protocolo de Kyoto (dadas las características antes mencionadas), y gracias a su abundancia en nuestro territorio (especialmente de la solar y la eólica), se conviertan en garantía de sostenibilidad de la producción energética a largo plazo.

3. Rasgos y problemas de algunos recursos naturales españoles.

3.1. La importancia de la producción hidroeléctrica en España.

Como complemento a lo que se estudiaba en los apartados anteriores, es interesante leer y comentar lo que escribió hace ya algún tiempo en El País el experto en recursos hídricos de la Universidad de Alcalá, Eloy García Calvo.  Para ello, sigue el enlace siguiente :

Aunque no son las centrales hidroeléctricas la única forma de obtener energía del agua, en España representan una contribución importantísima a la generación energética.  Éstas se hallan asociadas a los saltos de agua de los grandes embalses de España, cuya red se muestra a continuación en un mapa:

                Fuente: IGN            .

Y una imagen en la que podemos contemplar el salto de Aldeadávila, en la comarca de los Arribes del Duero, fronteriza con Portugal, en la provincia de Salamanca.  También para comentar:

Comentar desde una perspectiva geográfica un texto, un mapa, un gráfico o una imagen, requiere un esquema similar en todos los casos.  Se trata, al fin y al cabo, de documentos que contienen información geográfica que hay que extraer (análisis) y relacionar con otro tipo de información o conocimientos que ya poseíamos para sacar conclusiones y ampliar nuestros conocimientos del tema (interpretación y explicación).

3.2. La reciente implantación y desarrollo de la energía eólica en España.

La energía eólica en España se ha convertido, a lo largo de los últimos quince años, en la fuente de generación eléctrica más importante y, al mismo tiempo, en un sector tecnológico del que España puede presumir de ser uno de los líderes mundiales.  Sin embargo, la crisis está suponiendo un freno a esta expansión, debido a que el apoyo económico de los poderes públicos a la investigación y a la construcción de nuevos parques eólicos, que había resultado decisivo en dicho crecimiento, se ha visto truncado o reducido a la mínima expresión.  No obstante, a pesar de las dificultades, aún se mantiene el impulso recibido en su momento y, en buena medida, las empresas dedicadas a la generación eólica, siguen siendo un referente a nivel mundial.

En el siguiente gráfico se observa la evolución de la energía eólica en España desde la pasada década. Es relativamente sencillo su interpretación y comentario: inténtalo.

evolucion-eolica-en-espana

Los últimos datos son de enero de 2016, referidos al año anterior (2015) y, por comunidades autónomas, la situación es la siguiente:

generación eólica por comunidades                      mapa-mudo-de-provincias

Ahora, elabora un mapa de distribución de la generación eólica en España por comunidades autónomas a partir de los datos anteriores, que tendrás que ordenar en categorías.  Puedes utilizar el mapa siguiente, que puedes descargar e imprimir.

A nivel mundial, España fue, durante muchos años, la segunda potencia en generación eólica, solo por detrás de Alemania. Hoy en día, debido al parón en el desarrollo de nuevos parques eólicos tras la irrupción de la crisis y el fin de las subvenciones públicas, nuestro país ha quedado relegado a una discreta novena posición. En el recuerdo queda la espectacular progresión que durante poco más de una década vivió la energía eólica en España.  Entre las razones que explicaron tal crecimiento, hay que señalar la inversión en investigación de nuevas tecnologías y la aplicación de determinadas políticas energéticas que, mediante estímulos y ayudas directas a la generación eléctrica no convencional, buscaban diversificar la oferta energética y disminuir la dependencia exterior.  Pero, además, hay que hacer referencia también a las condiciones naturales de un país como España:  La posición de la Península Ibérica frente a los vientos dominantes del Oeste y el relieve de la misma, son factores que explican el gran potencial eólico de nuestro país. Veamos los mapas siguientes, pinchando en ellos para ampliarlos:

mapa1                                                                         mapa2

Es interesante completar la información anterior con esta noticia para entender la situación actual de la energía eólica en España, en cuanto a sus condicionantes naturales.

Pincha en el enlace siguiente para acceder al video de la noticia:

video1

Finalmente, elabora dos dos perfiles de la Península Ibérica de Oeste a Este y basándote en él y en los mapas anteriores, redacta un informe que explique de forma integral la situación y las perspectivas de futuro de la energía eólica en España.

3.3. La energía solar y la última polémica en la energía española: el “fracking” para la obtención de gas.

Si hay una energía abundante en España, esa es la energía solar. Dos son las formas de obtener energía a partir de la radiación solar: la utilización de espejos para reflejar los rayos solares y concentrarlos con el fin de calentar agua y obtener vapor en grandes instalaciones (energía solar térmica); y, por otro lado, la llamada energía solar fotovoltaica, a partir de paneles de silicio que captan la energía solar y la convierten directamente en electricidad, más flexible y que no requiere grandes instalaciones o centrales de producción.  En el video que puedes ver a continuación, se explica este último método:

Respecto al polémico método del “fracking” para la obtención de gas natural, puedes leer el siguiente artículo:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/16/actualidad/1363471123_789066.html

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: