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Agricultura y paisajes agrarios españoles.

Dentro de los espacios rurales, el paisaje agrario representa la plasmación sobre el territorio de las actividades agropecuarias, cuya producción, al desarrollarse en horizontal, ocupa un alto porcentaje de la superficie española.  Un estudio de dichas actividades y de los paisajes que generan, debe partir del conocimiento de varios conceptos básicos, tales como parcela, terrazgo, explotación agraria, sistemas de cultivo intensivos y extensivos, régimen de tenencia, etc.  Además, para la comprensión de los espacios agrarios y, en general, de los espacios del sector primario, estos deben analizarse desde dos perspectivas complementarias.  Veamos el siguiente esquema:

esquema espacios rurales españoles2

Para entender un paisaje agrario (y por ende, un paisaje rural), es necesario partir del conocimiento de las características del espacio o medio natural.  A continuación se ha de comprender y valorar la huella dejada en dicho espacio natural por la actividad humana (agricultura).  Según cómo sea ésta y el grado de interacción con los factores naturales, surgirá un tipo de paisaje agrario u otro.  Así pues, el análisis de un paisaje agrario debe seguir el siguiente esquema básico:
  1. Estudio de los factores físicos, que actúan como condicionantes naturales de la actividad agraria, definiendo el marco dentro del que nos vamos a mover (siempre en función de la tecnología empleada). Estos factores son, fundamentalmente, tres:
    – El Relieve: Condiciona la actividad agraria a través de la existencia de superficies llanas, pendientes, la altitud, la orientación de las laderas que deja zonas de sombra y otras de sol, etc.
    – El Clima y la vegetación:
    Es el factor más determinante, al permitir el crecimiento de determinadas especies e impedir el de otras.
    –  El Suelo.   
     Producto de la interacción del relieve y el clima, permitirá un aprovechamiento agrícola (donde los suelos son profundos y mínimamente fértiles), ganadero o forestal (en áreas de suelos más pobres). Además, de ellos depende también que puedan darse unas producciones agrícolas u otras.
  2. Los factores humanos: la presencia y la actividad humana en el territorio se traducen en una serie de transformaciones que dejan una huella clara y evidente.  En el caso de la actividad agraria, los factores que intervienen en este proceso son los siguientes:
    – La Población,
    a través de su distribución, movimientos, densidad, antigüedad del poblamiento y rasgos culturales, influirá sobre el tipo de sistemas de cultivos utilizados, los cultivos predominantes, etc.
    – El nivel de desarrollo socioeconómico y tecnológico se relacionará con la productividad y la orientación (autoconsumo o mercado) de la producción agrícola, e interactuará con la población, provocando un éxodo rural cuando se modernicen las técnicas agrícolas.
    – La estructura de la propiedad
    . Minifundios y latifundios (es decir, propiedades demasiado pequeñas o excesivamente grandes) son tipos de propiedad que en España han tenido un gran peso y que han condicionado el desarrollo de la agricultura a través de su influencia en los tipos de explotación predominantes según las regiones.
    – La política agraria.   Es la que ha permitido el paso de una estructura agraria tradicional a una estructura moderna, a través de actuaciones encaminadas a reducir el número de explotaciones y aumentar su tamaño con el fin de hacerlas más viables y competitivas (Concentración parcelaria o legislación sobre grandes fincas) o, más recientemente, para mantener el nivel de vida de los agricultores, reducir los excedentes y los desequilibrios de mercados a nivel europeo (PAC).
  3. La interacción de los factores físicos y humanos genera un tipo singular de paisaje llamado paisaje agrario, que es reconocible a partir de los siguientes elementos:
    – Parcelas, que pueden clasificarse según su tamaño, forma y límites.
    – Cultivos y Sistemas de cultivo:
       a) Tipo de aprovechamiento (agrícola o ganadero).
    b) Tipo de cultivo (herbáceos, hortofrutícolas, arbóreos, etc.)
    c) Variedad de cultivos (policultivo o monocultivo).
    d) Sistemas de cultivo (intensivos o extensivos).
    e) Utilización del agua (secano o regadío)
    – Hábitat, poblamiento y vías de comunicación.

España, dada su variedad de medios naturales, cuenta con un gran número de paisajes agrarios.  Veamos en primer lugar un resumen de los rasgos definitorios de los paisajes agrarios españoles a través de un interesante informe elaborado por el Instituto Geográfico Nacional.  Pincha sobre el mapa para acceder a él:

A continuación, en la siguiente presentación se muestran algunos de los rasgos más característicos de los diferentes paisajes agrarios españoles:

En la imagen se observa  un paisaje agrario que vas a intentar comentar aplicando el esquema anterior.  Tras ello, trata de localizarlo en el mapa de España que aparece arriba.  No olvides tampoco realizar un análisis previo de los elementos que componen visualmente el paisaje, así como una valoración de los problemas medioambientales que pueden derivarse de este tipo de actividades:

 

Actividades y paisajes agropecuarios en el mundo.

La agricultura es la principal actividad económica del sector primario y, junto a la ganadería, es la que más extensa huella deja en el territorio.  Las actividades agropecuarias (agricultura + ganadería) han sido responsables, desde su aparición, de las grandes transformaciones que buena parte de los ecosistemas planetarios han experimentado a lo largo de los últimos 10.000 años, convertidos muchos de ellos en paisajes agrarios.  Durante ese tiempo, la población fue abandonando progresivamente la caza y la recolección de alimentos para dedicarse casi por completo a la agricultura, una actividad que ofrecía más garantías de subsistencia y una mayor calidad de vida.

capacidad-productiva-de-los-suelos-del-mundo-fuente-fao

En el mapa anterior podemos ver el potencial agrícola y ganadero de las distintas superficies y medios del mundo, en los que se asientan comunidades agrícolas muy diferenciadas. Las explotaciones agrícolas o agropecuarias, serían las unidades técnicas de producción, bajo la dirección de un mismo agricultor o empresario agrícola.

Aunque hasta no hace mucho la población dedicada a la agricultura en el mundo aún era mayoritaria (en 1950, un 64,6%), en la actualidad ha descendido por debajo del 40% debido, fundamentalmente, a la mecanización y la mejora de las técnicas agrícolas.  Ello ha tenido, a su vez, dos consecuencias: por un lado, el aumento general de los rendimientos  y la producción agrícolas, y por otro, la reducción de la mano de obra necesaria para obtener dicha producción, lo que ha provocado una emigración masiva desde las áreas rurales hacia las ciudades que se conoce con el nombre de “éxodo rural“.

Pero también ha habido daños medioambientales que, cada vez más frecuentes, hay que empezar a tener en cuenta.  Para más información sobre el tema, pincha en el siguiente enlace, que te llevará a una noticia que puede servir como ejemplo del impacto de la agricultura moderna sobre el medio natural.

Así pues, aunque en el ámbito urbano, la agricultura nos resulte algo cada vez más ajeno o lejano, en Geografía debemos estudiar los espacios agrarios por tres motivos:

  • En primer lugar, porque son los que abastecen a la humanidad de bienes esenciales y necesarios, como son los alimentos, y es conveniente conocer todos los elementos implicados en su producción y distribución.
  • En segundo lugar, porque la agricultura tiene una enorme incidencia sobre determinados ecosistemas, y sobre el medio ambiente en general.
  • Y, sobre todo, porque al tratarse de actividades que se desarrollan en horizontal, ocupan cada vez más superficie sobre el planeta a medida que éste se va poblando y aumenta la demanda de alimentos.

A continuación, veamos un esquema previo de todo ello pinchando en la imagen:

Cultivos en Terrazas SE Asia

Factores del paisaje agrario.

En un paisaje natural, las formaciones vegetales existentes dependen de tres condicionantes esenciales: el clima, el suelo y el relieve.  La temperatura y las precipitaciones (tanto en sus valores medios o totales como en su distribución a lo largo del año), la composición del suelo y la pendiente o la altitud, son factores que determinan el tipo de vegetación que va a crecer en un lugar.  Por lo tanto, si dicha vegetación natural es eliminada para dejar paso a especies vegetales seleccionadas por el ser humano y cultivadas en parcelas de distinto tamaño, éstas deberán adaptarse también a dichos factores, a los que denominamos físicos.  Así pues, la agricultura será una actividad económica muy condicionada por las características del medio natural pero, al mismo tiempo, si nos preguntamos por qué en una zona comienza a desarrollarse la agricultura, vemos que las respuestas dependen de otro tipo de factores que son de tipo humano.  Entre estos, cabría destacar, la búsqueda de la propia subsistencia del grupo, el aumento de la presión demográfica, la obtención de beneficios por la venta de productos en el mercado, el desarrollo de nuevas técnicas que permiten cultivar nuevas especies más productivas, etc.  Al conjunto de factores humanos específicamente agrarios (población activa agraria, tipo de propiedad y explotaciones, medios técnicos usados, etc.)  que definen el tipo de agricultura que se da en un lugar, se le denomina estructura agraria y suele ser propia de cada país.

En general, podemos distinguir entre dos tipos de estructura agraria, una tradicional y otra moderna, que se diferencian básicamente por la productividad, mucho más elevada en la moderna, dada la escasa mano de obra que requiere y la amplia utilización de maquinaria y técnicas avanzadas de cultivo. Veamos el siguiente cuadro:

estructura agraria

La Política agraria sería un conjunto de medidas de tipo político, administrativo y económico, destinadas a favorecer o impulsar el cambio de una estructura agraria tradicional a otra moderna, más productiva. Hoy en día, las explotaciones agrícolas se organizan de acuerdo con criterios empresariales para obtener el máximo beneficios de cada una de ellas, dejando la subsistencia en un segundo plano.

Así, por ejemplo, si nos encontramos en un medio natural caracterizado por un clima mediterráneo (con temperaturas suaves y sequía estival), relieve ondulado y suelos bastante fértiles, y en un país desarrollado con un sistema económico capitalista o de libre mercado y con nivel tecnológico avanzado y un sistema de propiedad de pequeño tamaño, la conjunción de todos estos factores, físicos y humanos, dará lugar a un tipo de paisaje característico similar al que aparece en la fotografía de abajo.

Secano, regadío y cultivos hortofrutícolas bajo invernadero.

Los elementos del paisaje agrario.

Son aquellos que son visibles y comunes a todos los paisajes, adoptando, no obstante, numerosas formas y tipologías en función de los factores antes mencionados.  Son los siguientes:

  • Las parcelas.  Son las unidades mínimas de explotación agraria, bien delimitadas y ocupadas normalmente por un único cultivo.  Pueden ser muy variadas en función del tamaño (grandes o pequeñas), la forma (regulares o irregulares) y los límites (abiertas o cerradas) que tengan.
  • Los sistemas de cultivo.  Abarcan desde las especies cultivadas hasta los medios y métodos usados para obtener una determinada producción.  Los dos grandes tipos de sistemas de cultivo son los extensivos (si no se busca obtener el máximo rendimiento de la tierra) y los intensivos (en los que se persigue el máximo aprovechamiento).  Según sea uno u otro el tipo de sistema, se utilizará regadío o secano, policultivo o monocultivo, barbecho o rotación de cultivos, etc.
  • El poblamiento agrario y las vías de comunicación.  Los edificios de viviendas y las instalaciones agrícolas o de otro tipo, así como las vías de comunicación que los unen, se pueden disponer, en función de los factores antes señalados, de forma concentrada o dispersa en el territorio.

Los tipos de paisajes agrarios.

Podemos dividir los paisajes agrarios resultantes de la actuación de los factores anteriores en dos grandes grupos, según el nivel tecnológico de los métodos  empleados y el destino final  de la producción obtenida (autoconsumo o mercado):

  • Paisajes agrarios tradicionales:  Se caracterizan por el uso de técnicas tradicionales, por la utilización de una abundante mano de obra y por destinar la mayor parte de la producción a la autosubsistencia.  Los paisajes más extendidos son:
    a) Paisaje de agricultura itinerante o de rozas.
    b) Paisaje de agricultura sedentaria de secano.
    c) Paisaje de arrozales de inundación del SE asiático.
    d) Paisaje de agricultura irrigada de oasis.

Agricultura tradicional.

Agricultura de oasis.

  • Paisajes agrarios evolucionados o modernos: Se caracterizan por una mínima utilización de mano de obra y un uso intensivo de maquinaria, fertilizantes y técnicas avanzadas de cultivo (selección de semillas, invernaderos, etc.)  Su producción se destina íntegramente a la venta en el mercado y a la obtención de beneficios por parte del agricultor, que gestiona su explotación como una empresa.
    Existe una gran variedad de paisajes modernos, encontrándose allí donde existen condiciones de elevado desarrollo socioeconómico, o bien en países en desarrollo en los que empresas extranjeras compran tierras que explotan de forma intensiva y racional (Agricultura o paisaje de plantación).

Cultivo de soja en grandes plantaciones (Brasil)

 

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Los sectores de actividad económica y el proceso de terciarización de la economía.

Las actividades económicas, debido a la gran variedad de bienes y servicios demandados por la población, son muy diversas y numerosas.  Buscando la eficiencia productiva, los miembros trabajadores de una comunidad (ciudad, comarca, país, etc.) o población activa,   se especializan en aquellas actividades que mejor saben hacer o para las que se encuentran mejor dotados.  A dicha distribución de tareas se le denomina División del Trabajo y cada actividad  es asignada, en función del tipo de productos que obtiene, a uno de los tres Sectores de Actividad Económica existentes:

  1. Sector Primario, en el que se incluyen todas aquellas actividades que obtienen bienes directamente de la naturaleza, principalmente alimentos, fuentes de energía y materias primas.  Las actividades que se incluyen en este sector, serían:
    – Agricultura.
    – Ganadería.
    – Pesca.
    – Actividades forestales.
    – Minería y otras actividades extractivas (aunque éstas muchas veces son consideradas como pertenecientes al sector secundario).
  2. Sector Secundario, que se basa en la actividad industrial y en el que se integran dos tipos de producciones:
    Las que se destinan al consumo directo por parte de la población:  Industria de bienes de consumo y Construcción.
    Las que se destinan a la producción de otros bienes :  Producción de energía, industria de base e industria de bienes de equipo.
  3. Sector terciario, es el más heterogéneo y numeroso de los tres.  Reúne a todas aquellas actividades que no producen bienes materiales, sino servicios.  Éstos pueden ser de cuatro tipos:
    Servicios sociales: Sanidad, educación, administración pública.
    Servicios a la empresa: Asesoría, publicidad, investigación,  etc.
    Servicios de distribución: Transportes, comunicaciones, comercio.
    Servicios al consumidor: Turismo (Hostelería, restauración, ocio, etc.), cultura, reparación y mantenimiento, etc.

En las últimas décadas, al tiempo que ha ido aumentando el nivel de vida, la tecnificación de la producción industrial y la importancia de la investigación científico-técnica y la innovación, así como a medida que se ha ido produciendo la incorporación de la mujer al trabajo, el sector terciario se ha convertido en el que mayor peso económico tiene en los países desarrollados.

Llamamos Terciarización económica al proceso por el cual, el sector terciario de la economía se ha convertido en el más  importante de los tres, tanto por el porcentaje de población activa ocupada en él como por su participación en el PIB.

El análisis del gráfico anterior nos permitirá reconocer uno de los componentes principales de la terciarización de la economía española, como es el incremento notable de la población activa ocupada en el sector terciario, hasta llegar a un porcentaje muy superior al de los otros dos  sectores juntos.  Investiga cuáles han sido las causas de este proceso.

 

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La actividad económica: agentes y sistemas económicos.

Los agentes económicos son los individuos, grupos o instituciones que toman las decisiones sobre la producción y el consumo.  Son tres los agentes principales que intervienen en la economía:

  1. Las empresas: son las unidades básicas de producción y distribución de bienes y servicios.  También se comportan como unidades de consumo (materias primas, energía, productos semielaborados, etc.).  Se clasifican en función de varios criterios:
    – Según la procedencia del capital, serán nacionales, extranjeras o multinacionales.
    – Según la propiedad 0 la titularidad de su capital, pueden ser privadas (su objetivo es obtener beneficios), públicas (su objetivo es el interés social) o mixtas.
    – Según el tamaño pueden ser grandes o pequeñas y medianas (pyme’s).
    – Según la naturaleza jurídica, pueden ser individuales o sociedades (anónimas o limitadas):
  2. Las familias: Son unidades básicas de consumo ya que sus miembros deben satisfacer sus necesidades.  También participan en la producción como fuerza de trabajo de las empresas.
  3. El estado, además de partipar en la producción y el consumo, cumple una serie de funciones:
    – Elabora las normas que regulan la actividad económica.
    – Presta servicios esenciales a toda la población a través de empresas u organismos públicos.
    – Crea empresas en sectores estratégicos (defensa, investigación, etc)
    – Genera una gran cantidad de empleos y consume gran cantidad de bienes.

Los agentes económicos organizan la actividad económica a partir de determinadas decisiones que dependen de los logros que se quieran alcanzar.

Los sistemas económicos son los distintos modos en que una sociedad organiza la producción de bienes y servicios y distribuye los beneficios de la actividad económica.  Existen básicamente tres sistemas económicos: el de subsistencia, que es el más primitivo, el socialista o de economía planificada, en franco declive, y el capitalista o de libre mercado, que domina ampliamente en el mundo actual.  Existe también un sistema mixto que no renuncia a lo que de bueno tienen unos y otros, intentando integrar algunas características del sistema socialista sobre un fondo básico capitalista.

En el siguiente cuadro se muestran las características principales de cada uno de ellos:

 

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La actividad económica y los factores de producción.

Por empezar por algún sitio, digamos que el término economía puede tener, principalmente, dos significados:

  • Por un lado, se trataría del conjunto de actividades de producción e intercambio,  mediante las cuales el ser humano satisface sus necesidades;
  • Por otro lado, sería la ciencia que estudia el desarrollo y los resultados de dichas actividades.

El ser humano tiene una serie de necesidades que son cubiertas mediante bienes  y servicios (se dice que son consumidos).  En algún caso, éstos  se obtienen directamente de la naturaleza o se prestan de forma altruista, pero lo normal es que para su consecución, se requiera de algún tipo de transformación (en el caso de los bienes) o de una contraprestación (servicios).  Llamaríamos actividad económica al conjunto de actuaciones  que el ser humano lleva a cabo para producir e intercambiar bienes y servicios;  y ésta se desarrolla en tres fases: la producción, la distribución y el consumo.

1- La producción es el conjunto de bienes  y servicios proporcionados, mediante una serie de procesos complejos,  por una actividad económica.  En los procesos de producción intervienen los llamados factores productivos:

  • El trabajo:  es la actividad humana, tanto física como intelectual, necesaria para organizar y realizar la producción de bienes y servicios.  Según el grado de complejidad de la tarea a realizar y la formación previa necesaria para llevarla a cabo correctamente, el trabajo puede ser cualificado o no cualificado.
  • Los recursos naturales: Son sustancias o materias que sirven para satisfacer necesidades humanas.  Pueden ser abundantes o escasos y estos últimos, a su vez, renovables o no renovables.  Actualmente, las actividades económicas consumen grandes cantidades de recursos escasos y no renovables, por lo que es necesario una correcta gestión de su consumo.
  • El capital: Es el conjunto de recursos no naturales que se emplean para producir bienes y servicios.  Existen tres tipos de capital:
    1) El capital físico: elementos materiales (edificios, máquinas, herramientas, etc.)
    2) El capital humano: es la formación o cualificación de los trabajadores, muy ligada a la productividad.
    3) El capital financiero: es el dinero que se necesita para fundar una empresa y mantener su actividad.
  • La Tecnología: Es el conjunto de procedimientos utilizados para la producción de bienes y servicios.  Según la tecnología empleada, existen tres tipos de producción:
    1) Producción Manual: el ser humano proporciona la fuerza y el manejo de la herramientas.
    2) Producción Mecanizada: la maquinaria proporciona la fuerza y el ser humano la maneja.
    3) Producción Tecnificada: la maquinaria proporciona la fuerza y el control de las herramientas, mientras el ser humano supervisa el conjunto.

2- La distribución consiste en el traslado de la producción y su venta en el mercado. Éste último tiene una doble acepción: 1) Por un lado, sería el conjunto formado por los productores que ofrecen bienes y servicios, y los consumidores que los demandan;  2) por otro lado, es el lugar (real o virtual) en el que se realizan las operaciones de compraventa.  En la distribución y abastecimiento de bienes (o mercancías) a los mercados, es muy importante la actividad del transporte y los medios e infraestructuras necesarios para llevarlo a cabo.

3- El consumo: Es la adquisición o el uso de los bienes y servicios producidos con el fin de satisfacer alguna necesidad o deseo humano.  Hoy en día, el consumo depende de la capacidad adquisitiva de las personas, los grupos  o las instituciones, por lo que será muy importante que exista un sistema financiero (bancos y cajas de ahorro) que permita mantener y asegurar el consumo en niveles aceptables en épocas de escasa actividad económica, para evitar situaciones críticas y de depresión económica, en las que también se resienten la producción y la distribución.

Un ejemplo de actividad económica.

 

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Medir la desigualdad en el mundo.

En clase hemos visto la desigualdad existente entre países, referida generalmente en términos de desarrollo y subdesarrollo.  Determinados indicadores como el crecimiento natural de su población, el PIB (Producto Interior Bruto) y su crecimiento  anual, el consumo diario de calorías por habitante y otros, reflejan, con carácter general, las condiciones de vida en cada país.

El indicador más importante es el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que se elabora a partir de tres indicadores considerados básicos para entender la calidad de vida de un país, como son el PIB por habitante, la esperanza de vida y las tasas de escolarización y alfabetización.  Este indicador, expresado sobre un mapa como el de abajo o el del libro de texto, refleja con bastante aproximación la realidad de un mundo globalizado que no lo es tanto si tenemos en cuenta el reparto de la riqueza en el mismo.  En el mapa resaltan con claridad las diferencias entre los llamados espacios centrales desarrollados y la periferia (aunque estos términos no se  correspondan con la realidad cartográfica).

 Sin embargo, este índice no sirve para medir las desigualdades internas de cada país, que son tan reales y recalcitrantes como las que existen entre países.  Para ello contamos, no obstante, con otro indicador bastante fiable, como es el índice de Gini, que mide la distribución de la renta dentro de cada estado.  Los valores de cada país nos permiten representarlos en un mapa (libro de texto) o en el gráfico que se muestra a continuación:

 Las soluciones pasan por actuar sobre la economía a nivel global, favoreciendo un intercambio justo, pero también sobre otros aspectos, como por ejemplo, la población (reducción de las tasas de crecimiento demográfico), la cultura (alfabetización y universalización de la educación primaria) o la sostenibilidad medioambiental.  Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fueron promovidos en su día por la ONU, para tratar de encaminar a todos los países por la senda de la cooperación internacional y la solidaridad.

Analiza ahora desde esta perspectiva (o siguiendo los apartados correspondientes en el libro de texto) la situación en la UE o en España, así como la de tus países  y saca conclusiones para exponerlas en clase.

 

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La enseñanza: un servicio público esencial.

Recientemente, en 2º de Bachillerato, estudiábamos en clase  la diversidad de los servicios que conforman el sector terciario de la economía.  Decíamos que una clasificación básica de los mismos los divide en dos grandes grupos, según su titularidad y sus fines:

  • Los servicios privados o de mercado, que son mayoritarios en España y son prestados por empresas privadas que cobran según precios del mercado a sus clientes o usuarios.  Si, por diversas circunstancias, no obtienen beneficios, pueden quebrar y sus clientes quedan temporalmente sin el servicio prestado hasta no encontrar una nueva empresa que se lo ofrezca.
  • Los servicios públicos o de no mercado, financiados por el estado con el dinero de los impuestos, se centran en aquellos servicios que no son cubiertos por la empresa privada (por falta de rentabilidad u otros motivos) o en aquellos otros considerados esenciales para la población y que el estado debe garantizar por ser derechos fundamentales recogidos en la constitución (seguridad, sanidad, educación, etc.)  Cuentan con la ventaja para el usuario de que no quiebran y, si son bien gestionados, el contribuyente puede asumir  su coste como una buena inversión.  Se enfrentan, no obstante,  al riesgo de corrupción que se puede generar en torno a ellos y al de la incompetencia de los cargos políticos que, ocasionalmente, los puedan dirigir.

Entre los servicios, como ya hemos visto, la educación es uno de los considerados esenciales para el crecimiento de la calidad de vida y del índice de desarrollo humano de cualquier país.  Es por ello que el estado, garante del ejercicio de los derechos ciudadanos, debe promoverla y llevarla hasta el último rincón del territorio y hasta el último habitante del mismo.  Es un gasto que, en última instancia, revertirá en beneficios inmensos para toda la población.

Cada euro destinado a educación, de los impuestos que pagan los contribuyentes, es una inversión fabulosa, que crea riqueza para la sociedad a medio y largo plazo.  De la misma manera que las infraestructuras físicas, necesarias para el desarrollo de un país, generan negocio y actividad económica (comercial, de transporte, industrial, etc.), la educación es una inversión dinámica. que comienza a generar dividendos prácticamente desde el mismo momento en que se invierte en ella, tanto a nivel individual (los alumnos se forman y aumentan su cualificación de cara a su futuro profesional), como colectivo (la sociedad se compone de ciudadanos cada vez más formados y que aportan más riqueza y bienestar al conjunto).  Igualmente, una buena educación, minimiza los gastos en otros ámbitos;  una  educación en valores, una buena educación vial o una educación para la salud, suponen, por ejemplo, un ahorro importante en medicinas y sanidad, en energía o, simplemente, en limpieza de calles.

Así pues, maximizar el rendimiento intelectual de los jóvenes, futuros ciudadanos, es la labor principal de los profesores y los convierte en pieza clave de la estructura del estado.  Bien es cierto que habrá profesionales de la enseñanza económicamente más “productivos” que otros (según la relación más directa que pueda tener la materia enseñada con un empleo concreto), pero no se ha de olvidar el “enriquecimiento” moral que, en una sociedad moderna, debe ir en paralelo al material.  Por ello, es imprescindible la dignificación de su labor profesional, inherente a la gran responsabilidad que sobre ellos recae, y la garantía de unas condiciones laborales específicas que les permitan desarrollar su trabajo con rigor y máximo aprovechamiento.

Por otra parte, hoy en día, ante la situación de crisis económica y de cambio de sistema en que vivimos, la enseñanza debe ser la pieza clave en la construcción de un futuro mejor, basado en la cualificación profesional, en la investigación y en la innovación.  Y, por ello mismo,  debe ser una enseñanza de calidad, socialmente consensuada  y que ofrezca las mismas posibilidades para todos, independientemente de su nivel económico, es decir, una enseñanza pública, un servicio público, en definitiva.

 
 

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